L A «O B R A» D E U N T R A D U C T O R
El poema a la paz de Reginald
Hector Hugh Munro, «Saki»
Traducción de Juan Manuel Salmerón
Título original: «Reginald’s peace poem», en Reginald
–Estoy escribiendo un poema a la paz –dijo Reginald, cuando terminó de registrar una lata de galletas surtidas, en cuyo fondo aún podían quedar una o dos agazapadas.
–Creo que ya han intentado algo parecido –dijo el otro.
–Ah, ya lo sé, pero a lo mejor no vuelve a presentárseme la ocasión. Además, estreno estilográfica. No pretendo haber escrito nada original; cuando se escribe sobre la paz, el asunto es decir lo que todos dicen, pero mejor. Empieza con la típica emoción ornitológica:
Cuando una oca a oeste iba volando
a gente oyó Vereenigingando,
gente dando gritos y cantando...°«Vereenigingar» es un verbo creado por Saki a partir del nombre de la ciudad de Sudáfrica en la que se firmó el tratado que puso fin a la segunda guerra de los bóers (1899-1902), Vereeniging. Compárese:
When the widgeon westward winging
Heard the folk Vereeniginging,
Heard the shouting and the singing.
–Vereenigingando está bien, pero ¿por qué una oca?
–¿Por qué? Algo que vuela al oeste tendrá que empezar por o.
–¿Y por qué al oeste?
–A algún sitio tendrá que ir el animal. No querrás tenerlo al pobre dando vueltas en el aire. Luego se me ha ocurrido sacar a un incauto antílope corriendo por la desierta sabana.
–Sabrás que antílopes ya quedan pocos allí.
–No he podido evitarlo, son tan bonitos cuando corren. Y le he prestado toda suerte de inesperados impulsos:
Madre, ¿me dejarás ir a armar máfico,
a pegar brincos y parar el tráfico?°Para respetar el sentido intraducible del original, invento esta palabra, «máfico», a partir del verbo inglés maffick, ‘regocijarse, celebrar algo con alborozo’, derivado de Mafeking, ciudad sudafricana en la que las tropas inglesas sufrieron un sitio de doscientos diecisiete días cuyo levantamiento se celebra en la llamada Mafeking Night. Compárese:
Mother, may I go and maffick,
Tear around and hinder traffic?
»Dirás que en la desnuda y agostada sabana no debe de haber mucho tráfico, pero es la única palabra que rima con máfico.
–¿Seráfico?
Reginald lo consideró.
–Podría ser, pero ya hay mucho ángel más adelante. Los ángeles no pueden faltar en un poema a la paz; sé poquísimo de sus costumbres.
–Pueden hacer cosas inesperadas, como los antílopes.
–Claro. Luego paso a hablar de Londres, la «ciudad de los terribles nocturnos», que resuena con himnos de alegría y agradecimiento:
Abrió un ojo el que dormía
y oyó una voz que decía
adiós, adiós a Dolly Gray;
volvióse con un quejido: «¡Ay!»,
oyendo cantar las flores
en abejunos loores.°«Goodbye, Dolly Gray» fue la canción de los soldados británicos en la guerra de los bóers, aunque ya antes la cantaban los americanos en la guerra con España de 1898. Compárese:
And the sleeper, eye unlidding,
Heard a voice for ever bidding
Much farewell to Dolly Gray;
Turning weary on his truckle-
Bed he heard the honey-suckle
Lauded in apiarian lay.
»Ni el mejor Longfellow escribió nada semejante.
–Estoy de acuerdo.
–Ojalá no lo estuvieras. Tengo un carácter afable, pero no soporto que me den la razón. Y el buitre me tiene preocupadísimo.
Reginald miró con pena la lata de galletas, que ahora ofrecía un poco apetitoso surtido de galletas crujientes, y murmuró:
–Creo que si encontrara a una mujer que no se hartara de comer galletas crujientes, me casaría con ella.
–¿Qué problema hay con el buitre? –preguntó el otro solidariamente.
–Oh, pues que no le encuentro rima. Lo he estado pensando mientras me vestía... y sienta fatal pensar mientras uno se viste, y durante toda la comida, y aún sigo dándole vueltas. Me siento como uno de esos desafortunados automovilistas que consiguen una poco envidiable notoriedad cuando el coche se les cala en pleno tráfico y no quiere arrancar. Me temo que voy a tener que olvidarme del buitre, y eso que daba un precioso color local al poema.
–Bueno, ya tienes al incauto antílope.
–Y una gran moraleja... cuando se capta el sentido...
Detén, Guerra, tus huestes carniceras,
y haz las espadas acciones mineras.
»Creo que lo de las acciones mineras hace más al caso que lo de las rejas de arado.°«Y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces» (Isaías 2,4); las ‘acciones mineras’ hacen, en efecto, mucho más al caso que los arados, por ser Sudáfrica riquísima en yacimientos de oro y diamantes. Compárese:
Cease, War, thy bubbling madness that the wine shares,
And bid thy legions turn their swords to mine shares. Y hay muchos más deseos de paz, ¿sigo leyendo?
–Ya que lo preguntas, preferiría que siguieran con la guerra.